Chequeó su e-mail y no obtuvo respuesta. Se alteró como un loco. Sonó el teléfono de su casa y al no lograr atender se puso más nervioso. Encendió la TV, la radio y se colocó los auriculares con música a todo volumen. Cerró los ojos para retener las lágrimas que le caían por sus mejillas. Sintió el vibrador del teléfono móvil y se enfureció al leer un spam electrónico. Su corazón le estallaba. No podía soportarlo. Fue al escritorio donde tenía escondida su pistola. Al unísono con el disparo, el timbre de la puerta sonó al compás que un hilo de sangre vertía por el suelo de la sala.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
La espera
Chequeó su e-mail y no obtuvo respuesta. Se alteró como un loco. Sonó el teléfono de su casa y al no lograr atender se puso más nervioso. Encendió la TV, la radio y se colocó los auriculares con música a todo volumen. Cerró los ojos para retener las lágrimas que le caían por sus mejillas. Sintió el vibrador del teléfono móvil y se enfureció al leer un spam electrónico. Su corazón le estallaba. No podía soportarlo. Fue al escritorio donde tenía escondida su pistola. Al unísono con el disparo, el timbre de la puerta sonó al compás que un hilo de sangre vertía por el suelo de la sala.
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4 comentarios:
Muy buenas imágenes.
bss
musa
bien escrito, con un justo sentido del ritmo. ciao
pietro
Me gusta este nuevo formato de tus textos para un blog. Bien, pibe.
Hay esperas peligrosas, che... también paciencias desesperadas...
Bien, chaval, cada día mejor...
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